"Política
y horóscopo chino" parecen a priori conceptos antitéticos, o
cuando menos, dominios de competencias separados netamente. Así lo
había imaginado yo, imbuido de ilustración y enseñanza secundaria,
de inteligencia lógico racional y dominio del hombre sobre la
naturaleza... Hasta que un día en la Universidad un profesor de
historia moderna llamado Pedro García Martín llegó a clase y
escribió en la pizarra "Michel de Nostredame". Preguntó
si alguien lo conocía, y nadie supo responder.
Nos
explicó que « Michel de Nostredame » era el nombre de un
prominente médico del siglo XVI que afrontó las epidemias de la
peste y fue capaz de concebir -anticipando la medicina moderna- el
aislamiento de los enfermos para evitar la propagación de las
enfermedades. Aquello -como sugiero en este recuerdo apresurado-
suponía un conato de modernidad por cuanto la peste dejaba de ser
considerada como un castigo de Dios, y se entendía una lógica o
razón en su aparición y remedio.
Pedro
García Martín borró la pizarra y escribió otro nombre, uno mucho
más conocido que resultó ser el pseudónimo con el que esta misma
persona escribía sus tratados sobre ciencias ocultas, cábalas y
visiones sobrenaturales.
Michel
de Nostredame resultó ser « Nostradamus ».
Se
trataba de un brillante ejemplo de cómo ciencia y superstición,
realidad y ficción, razón y sin razón, lejos de ser mundos
separados, antítéticos y estancos, han ido siempre de la mano.
Pensar
lo contrario es ser un fanático, digo yo.
El
tiempo ha pasado y ahora encuentro lógico que ciertos políticos de
alto nivel me pidan que les tire las cartas del tarot ; que
reputados diplomáticos -cuyo nombre, como en el resto de los casos,
no puedo revelar- fíen su instinto y capacidad de previsión al azar
de mis consejos astrológicos ; conozco casos de empresarios que
gastan fortunas en hechiceros africanos a los que he acompañado
hasta sitios recónditos de Senegal en su búsqueda por encontrar la
manera de hacer frente a sus deudas ; y me parece lo más
natural del mundo que mis amigos, que son teóricos cuánticos,
científicos profesionales e incluso alguno es astronauta, defiendan
en nuestras conversaciones habituales la existencia de Dios y la
necesidad de un contacto urgente entre humanos y extraterrestres.
Es
más ; no sólo me parece normal, sino que hablando con la gente
por ahí, parece ser que es lo habitual.
En
fin... Llega el momento de la conclusión final a la que llego y que
justifica, como presupone el título, este experimento de mezclar
horóscopo chino y política poniendo a prueba mis hipótesis más
sibilinas :
La
ventaja de explicar las cosas por su lado irracional, es que basta
con créer o tener una sospecha para establecer una hipótesis, y que
además, es suficiente tener una hipótesis para establecer una
certeza.
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