Ya hemos advertido en este blog sobre la peligrosidad que entraña el acceso al poder de las personas nacidas bajo el signo de la cabra (nacidos en los años 1955, 1967, 1979 etc.), por cuanto alcanzarán el poder para luego perderlo de manera accidental (1). También hemos hecho ver que se trata de un riesgo doble : para la cabra, que cae desde la altura del poder y jamás en su vida vuelve a retomar el vuelo, pero también para su séquito, para aquellos que le han rodeado y que le han colaborado en su ascenso hacia la cúspide, porque irán detrás.
Dimos ejemplos muy ilustrativos y recientes en nuestra historia española de personajes nacidos en el año de la cabra y que han cumplido al dedillo este modelo, como Mariano Rajoy y Albert Ribera. Todo el mundo recordará que perdieron súbitamente el poder tras haber llegado a lo más alto de sus carreras, y en consecuencia lanzamos una especie de aviso a navegantes para aquellos dispuestos a seguir a una cabra hasta el barranco por el que se despeñará.
Observen a líderes como Casado y Arrimadas tratando de batirse por el título de líder de la oposición con evidentes dificultades, frente a un Abascal en alza. Luchan desde una coyuntura desfavorable que es consecuencia directa de la gestión personalista de sus antecesores, y en esa pelea de los partidos de la derecha por sujetar la pandereta patria, están en clara desventaja frente a un nacido en el año del dragón : el líder de VOX.
Casado, como Rajoy y como Ribera, es cabra, y desde un punto de vista astrológico, aunque le gane la batalla a Abascal, después se despeñará. El dragón es dual : o llega al poder absoluto, o se transforma en sombra absoluta, una especie de héroe/anti-héroe. Si Casado alcanza la tutela del bloque de la derecha española, lo llevará tarde o temprano al precipicio y se llevará consigo todo lo que arrastre, Abascal no lo acompañará y se eclipsará de ser derrotado. Si abascal vence en esa pugna, será a costa de que la cabra se despeñe, y Casado habría llegado al final de su carrera política como secretario general del Partido Popular. ¿Y el gallo -dirán algunos-, no hay posibilidad de que se imponga como líder de la derecha ? Y yo digo, el gallo, que es un administrador magnífico, se deja engañar y pica en los señuelos. Si sobrevive, será a espensas de ser la mochila de uno u otro contendiente.
Dicho esto, el lector advertirá que con una situación tan balcánica, la derecha está lejos de tomar el poder por sus propios medios. Fragmentada y con una composición de liderazgos aparentemete contraproducente, la izquierda viene teniendo manga ancha para aprobar y renovar estados de alarma y nuevas normalidades. Y no obstante, el final del gobierno de Pedro Sánchez se acerca, y no por cuanto los presupuestos del estado serán un escolladero insalvable entre Bruselas y los socios a la izquierda del PSOE ; ni siquiera porque Unidas Podemos continuará su sangría de votos en las inminentes elecciones vascas y gallegas y se pondrá en duda el statu quo de la coalición... No y no.
El gobierno de Sánchez se descalabrará, porque en esencia, mas que un gobierno, es una tropa de circo, un hato de tramoyistas expertos en publicidad, enfilados tras la oscura figura de Iván Redondo, que como reza el título de este artículo, nació bajo el signo de la cabra, y ha llegado al máximo grado de poder que probablemente jamás amasará.
Si hay algo que caracteriza a la cabra, es su capacidad para transitar entre mundos duales a lo largo de su vida. Ivan Redondo ha trabajado para la derecha y para la izquierda. La cabra no puede impelirse de realizar este salto cada equis tiempo, y es a medida que transcurren los años, que el espacio que separa uno y otro polo se agranda y le hace a la cabra encontrar el suelo tras una última pirueta de éxito que desemboca en fracaso.
Ivan Redondo es con toda seguridad, el artífice del cambio de estrategia de Ciudadanos para con el gobierno. Esa es la caja de pandora que se está abriendo, el anzuelo en el que ya ha picado Arrimadas, y en el que incluso quizá pique Casado en su lucha por destacarse frente a Abascal. Pero el apoyo de la derecha más o menos cobardiana a Sánchez tendrá resultados nefastos porque hundirá a la izquierda, que se quiere pura de sangre roja y no acepta esos coqueteos con sus rivales políticos, y dará alas a VOX, que canalizará el voto más ultramontano.
Con una representación política suficiente para bloquear tanto un gobierno de izquierdas como uno de derechas, Abascal habrá ganado la batalla e Ivan Redondo habría cavado su propia tumba política con espacio suficiente para todo su rebaño.
(1) https://alvaroytalytal.blogspot.com/2019/12/el-liderazgo-en-la-derecha-espanola.html